miércoles, 14 de mayo de 2014

Seño ¿ no respiramos hoy?

Hace tiempo que entendí que las emociones impregnan toda nuestra vida y que no podemos desligar lo que somos de lo que sentimos y de  lo que aprendemos. En la infancia esto es aun más evidente porque las niñas y los niños no mantienen ese control que los adultos tenemos sobre ellas y lo que sienten invade todo su comportamiento.  Por eso, en nuestra clase hay también  espacios y momentos para hablar de lo que sentimos y de lo que nos ocurre. También aprendemos a concentrarnos y a relajarnos. Dedicamos unos minutos un par de veces a la semana a meditar y a realizar ejercicios de atención plena. Esto es, nos sentamos con los ojos cerrados y respiramos sintiendo como entra y sale el aire en nuestro cuerpo , concentrándonos en estar presentes en el momento. Esta comprobado que este tipo de prácticas beneficia enormemente a los niños ( a los adultos aun más si cabe) porque les ayuda a serenarse, a ser consciente de si mismos y de lo que sienten, a concentrarse y a aprender más. A veces, en estos momentos también les leo pequeñas meditaciones de un libro que me recomendó hace años mi amiga Asunta llamado Rayo de luna . Meditaciones para niños. Estas les ayuda a visualizar y a crear imágenes mentales que tan poderosas son: somos lo que pensamos.
 Psicólogos como Daniel Goleman y Linda Lantieri han estudiado el efecto positivo de este tipo de prácticas en aulas de Estados Unidos y en España ya hay colegios que las realizan como parte de su programa. 

Ayer tuve la ocasión de comprobar como estos aspectos que día a día trabajamos  van calando en ellos. Nos sentamos después del patio a respirar, como ellos le dicen y, antes de empezar, alguien comentó que la noche anterior no se podía dormir   porque tenía miedo y que entonces había respirado como hacíamos en clase y se había tranquilizado y se había dormido. Rápidamente, los demás  se animaron a compartir otras experiencias parecidas. " Pues yo me levanté a beber y me daba miedo el pasillo oscuro y respire así y  al final fui  por el  vaso de agua" " Yo me pongo muy nervioso cuando voy a meter un gol". " A mi también me da miedo la oscuridad porque esta todo muy negro". Y así hablamos un poco de lo que significa el miedo, y de que todos tenemos miedo alguna vez , también los mayores, pero que  lo importante es que, aunque algo nos de miedo, podemos avanzar por ese pasillo oscuro si respiramos y confiamos en nosotros mismos. Y que  eso es ser valiente.
Fue una conversación preciosa que surgió porque nos paramos a " respirar" cinco minutos.




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